viernes, 15 de enero de 2016

A LAS 5 ENCHOCOLATADA Y A LAS 7 FIESTA DEL COLESTEROL

La verdad es que revisando el baúl de los recuerdos en que he convertido a mi querido cuaderno de escritura, uno se puede encontrar con la sorpresa de rescatar esos relatos que en su día plasmé en el papel y que deseché aduciendo que eran malos o que no merecían ser mostrados a la luz. Y digo sorpresa, porque releyéndolos descubro que, alguno de ellos, son como el buen vino, que con el tiempo ganan. O como esa canción que necesitas escucharla muchas veces para que llegue a calarte dentro. O como uno mismo, que con el paso de los años es capaz de valorar más lo que hay en la esencia de las cosas.

Esto me ha pasado con la historia que os cuento a continuación. El título del post lo dice todo... y a la vez no dice nada, aunque es el mismo que el del relato. Es una historia sencilla y compleja al mismo tiempo, real... o no. Algunos dirán que es erótica y otros que tierna. O ambas cosas a la vez. En todo caso disfrútenla, saboréenla. Eso sí, no es apta para diabéticos porque tenemos a las 5 enchocolatada y a las 7 la fiesta del colesterol.



"Una tenue luz procedente de las farolas de la calle penetraba a través de las rendijas de la persiana. María, tumbada boca arriba en la cama, no podía dormir. Aquel habia sido un dia extraño, celebraban su 35 aniversario pero apenas habían intercambiado dos palabras en todo el día. Unos regalos de compromiso, para ella un collar de perlas que fué a engrosar la larga colección de collares que su marido le regalaba cada aniversario, y un libro de los que ya no leía porque no le gustaba, para él.
María se giró hacia la izquierda y miró su espalda. Aquella espalda que tanto le gustaba acariciar cuando se casaron y que ahora le parecía un muro infranqueable. ¿Qué les había pasado? se preguntó. ¿cuándo, en qué momento de sus vidas perdieron la chispa? ¿Cuándo dejaron de conectarse a través de la mirada? ¿Cuándo dejaron de estremecerse con las caricias?

Maria miró el reloj de su mesilla. La tres de la madrugada. Volvió a mirar a su marido y se levantó. Se puso la bata y las zapatillas y, saliendo de la habitación despacio para no hacer ruido, se dirigió al baño. María no se dió cuenta de que su marido la miraba con los ojos levemente cerrados siguiendo sus movimientos. Encendió la luz y se puso frente al espejo. Se vió mayor, arrugas en la frente, bolsas debajo de los ojos, pómulos resecos... Dió un paso atrás y abrió la bata dejándola caer suavemente por detrás de los hombros. Se miró los pechos, algo caídos después de haber amamantado a tres hijos. Se pasó las manos por el vientre un poco obeso y se giró levemente para mirarse las nalgas, todavía duras a pesar de sus 55 años.

Suavemente se abrazó por los hombros y cerró lo ojos mientras recordaba aquellos primeros años de casados, cuando la llama del fuego ardoroso les envolvía en juegos que les hacían experimentar una sensación de ímpetu pasional mezclada con la placidez que sigue a la explosión. Especialmente le vino a la memoria el juego que más les volvía locos, cuando Jorge le envolvía todo el cuerpo con aquella mantequilla en la que luego le espolvoreaba colacao. A ella le hacía gracia porque le recordaba esos bocadillos de "nocilla especial", como le gustaba decir, que su madre le ponía cuando era pequeña, en vez de chocolate. Claro que Jorge no era su madre y lo mejor de aquel revoltijo era cuando su marido se lo volvía a quitar en un juego mezcla de sabores y sensaciones llenas de dulzura que los envolvía a los dos en aquella burbuja aterciopelada hasta que explotaba.

Maria abrió despacio los ojos sin querer salir de aquella ensoñación y se descubrió con las mejillas sonrojadas. Pero la mayor sorpresa fué encontrarse en la puerta a Jorge, que mirándola con ternura se le acercó. Llevaba un tarro de mantequilla en una mano y el bote de colacao en la otra. La cogió de la mano y la llevó a la cocina. En el reloj sonaron las cinco de la mañana. De nuevo volvieron a sentir la mezcla de sabores y sensaciones dulces, de nuevo se vieron envueltos en aquella burbuja aterciopelada que, al explotar, les hizo sentir el calor de aquel fuego como nunca lo habían sentido. Después volvieron a abrazarse, María volvió a acariciar aquella espalda que ya no era una muralla infranqueable, volvieron a conectar sus miradas y la chispa volvió a brillar. Ya no había preguntas que hacerse porque las respuestas tampoco eran importantes.

Pasado un tiempo, Jorge se levantó mientras ella seguía tumbada en la mesa con los ojos cerrados. Se fué al armario, sacó galletas, bollos, croisants y los puso encima de María mientras esta le miraba divertida. Jorge volvió a enseñarle la mantequilla y el colacao poniéndole ojos picarones. En el reloj de la cocina marcaban las siete de la mañana".

Txema Olleta

miércoles, 23 de diciembre de 2015

15, AÑOS... TIENE MI...

22 de diciembre, dia de la loteria. Tal día como ayer hace 15 años, también a nuestra familia nos toco la loteria, ¡EL GORDO!. Tal dia como ayer hace 15 años, llegó a nuestra casa Andrea, una estrella radiante que durante estos 15 años ha iluminado nuestras vidas y las de sus hermanos con su sonrisa, siempre abierta, a veces cegadora. Tenía 3 meses cuando llego, y parecía tan indefensa... Ahora tiene 15 años y os puedo asegurar que es todo menos una niña indefensa.
Cuando cumplió los 7 años, otro número mágico para mi, escribi para ella mi primer cuento, el mismo que inauguró este blog hace, también, 7 años. Para que no rebusquéis en la caja de Pandora particular que es este blog (más que nada porque no vaya a ser que os enganche con sus lazos mágicos u os perdáis en en el interior de su laberinto), aqui os lo vuelvo a poner. Un consejo: regresad a vuestros siete años y convertiros en Andrea. Así lo podréis disfrutar mejor.

ANDREA Y EL ARCO IRIS

Andrea acababa de cumplir siete años. Era una niña preciosa, tenía el cabello rubio como el oro, se peinaba una coleta en el lado derecho que le hacía parecer una niña traviesa y poseía una sonrisa picarona y transparente, pero lo que más llamaba la atención de las personas que conocían a Andrea, eran sus ojos. Ella era rubia, pero sus ojos eran marrones y le dotaban a la niña de una mirada con una profundidad inmensa. Esa mirada hacía de Andrea una niña muy especial
Vivía en una aldea pequeña situada en un pequeño valle en las montañas, a la vera de un riachuelo. Su vida era feliz rodeada de las personas que la querían: sus padres, sus dos hermanos, sus amigos… Como cada día, Andrea se dirigía de la escuela a casa por el camino más cercano al río. Había llovido y el sol empezaba a brillar por encima de las nubes y Andrea se sentó en una piedra dispuesta a disfrutar de nuevo de un espectáculo que la fascinaba cada vez que se producía: la aparición del Arco Iris. Esperó pacientemente pero el arco no aparecía. Andrea se dio cuenta de que algo raro estaba pasando y se quedó muy preocupada, tanto, que no se dio cuenta de que, a su lado, había un enano verde que se estaba tronchando de risa mientras miraba al cielo vacío sin el Arco Iris. Fue cuando este dio una gran risotada que se percató de su presencia. Andrea se fijó en él y le dijo:
-          ¿De qué te ríes?
-          De que no hay Arco iris – dijo Simón, que así se llamaba el enano.
-          ¡Pues no le veo la gracia! – contestó Andrea muy enfadada – Si no hay Arco Iris se apagarán los colores de la Tierra.
Entonces Simón se quedó helado y dejó de reírse, dándose cuenta de la gravedad de la situación. Entristecido y arrepentido le contó a Andrea que vivía en la tierra del Arco Iris con sus padres y hermanos. Los padres de Simón tenían como misión crear el Arco Iris cada vez que llovía y salía el sol. Esta misión se la había encomendado la Reina de las Hadas entregándoles un hermoso bastón dorado con el que lo construían. Cada vez que llovía y hacía sol, la madre de Simón cogía con el bastón los rayos del sol y el padre los volvía a lanzar a través del agua de la lluvia creando ese hermoso abanico de colores.
Simón pensaba que no había en el mundo trabajo más tonto e inútil que ese, y un día que se había enfadado con ellos porque querían hacerle comer pescado, cogió el bastón dorado y lo escondió. Y por eso, ese día no hubo Arco Iris. Andrea se enfadó muchísimo con él y le explicó que ese trabajo era muy importante porque gracias a él la tierra, las personas, los animales y las plantas estaban llenas de colores. Pero lo que más convenció a Simón fue darse cuenta de que él mismo estaba perdiendo el color verde. Inmediatamente fueron los dos corriendo al lugar donde Simón había escondido el bastón dorado y para asegurarse de que se acababa la travesura, Andrea acompañó a Simón hasta su casa. Según iban andando el verde brillante de las plantas se iba convirtiendo en verde pálido y los colores de las flores se iban apagando.
Cuando Andrea y Simón llegaron a la cabaña de los enanos, se encontraron a los padres de Simón de un color gris pálido. Su padre llevaba en la cabeza un enorme sombrero de copa totalmente descolorido, igual que el gran pañuelo que llevaba su madre en los hombros. Al ver a Simón, no sabían si reñirle o abrazarle, así que optaron primero por lo segundo y segundo por lo primero. Seguidamente cogieron con rapidez el bastón dorado y, la madre, dirigiéndolo hacía el sol cuyo color también se estaba apagando, cogió los rayos que quedaban. Rápidamente le pasó el bastón al padre de Simón y este, señalando hacia las escasas gotas de lluvia que permanecían, lanzó los rayos con fuerza contra ellas.
De inmediato se produjo el milagro, un hermoso Arco Iris, el más hermoso que Andrea jamás viera, empezó a formarse. El cielo se lleno de colores, Simón volvió a ser de un verde brillante, su padre mostro un hermoso color azul, al igual que su flamante y enorme sombrero de copa; su madre era de un radiante color lila y por la puerta empezaron a salir sus hermanos y hermanas, cada una de un brillante color. La tierra, las flores, las personas, los animales, todo recuperó color y vida. Simón no volvió a pensar que era un trabajo tonto e inútil.
Pero también Andrea sintió que algo cambiaba dentro de ella; sus ojos hasta entonces marrones se habían transformado en dos hermosos Arcos Iris, lo mismo que su mirada que, a partir de ahora, además de ser intensa y profunda, estaría llena de color porque en su interior brillaba la Reina de las Hadas.

Txema Olleta

domingo, 1 de noviembre de 2015

MUJERES Y GRANDES, GRANDES MUJERES

Dicen las habladurías que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Para empezar yo no soy un gran hombre, pero en mi caso las grandes mujeres nunca han estado detrás mío, sino delante. O a mi lado, que es mejor todavía. Mujeres que, quizá para quienes no las conozcan, no son famosas, ni intelectuales, ni ricas, ni poderosas. Mujeres anónimas, pero tan grandes como las otras. Grandes mujeres anónimas, como me gusta decir, y que no por ser anónimas, son menos grandes.
Aunque lo parezca, no es un trabalenguas. Son las mujeres en las que dia a dia me veo reflejado, como si de un espejo se trataran, mujeres de las que cada dia aprendo algo o mucho, depende, pero nunca nada. Mujeres que en todo caso, me interpelan y me hacen reflexionar sobre mi modelo de masculinidad, mi manera de ser.
Ninguna es más que otra, ni ninguna está por encima de las demás. Bueno, si, mi madre se alza como la más importante, me dio la vida y ella me enseñó el camino a recorrer mientras hacia de mi, gran parte de lo que soy ahora.
En todos y cada uno de los aspectos de mi vida, siempre hay una gran mujer. Isa, mi compañera de vida, en lo personal, en lo emocional, en lo familiar con quien comparto muchas cosas y muy importantes para mi. En lo político, Rosa, mujer combativa como pocas, desde la sencillez y lo humano. Y hay muchas más, que desde lo cotidiano me ayudan cada dia un poquito más a crecer.

Pero hoy quiero traer aquí también a una mujer especial. Nerea Briones, gran amiga y poetisa excepcional, y no exagero. Una mujer que escribe desde el corazón, desde el alma. Con sencillez, casi como en silencio, como pidiendo permiso a las letras para colocarlas cada una en su lugar. Todo sentimiento, intimista, con un lenguaje que por sencillo, me llega hasta lo más profundo de mi ser. Porque habla de amor, de ternura, de caricias, de comprensión, de olvidos y recuerdos, de dolores y alegrías. Porque es una mujer que ha recuperado su vida y lo muestra en sus poemas. 
Me gustaría regalaros una pequeña muestra de ellos y con su permiso (que se que lo tengo) compartir con vosotros y vosotras estas pequeñas y grandes flores. Cerrad los ojos, dejad sentir vuestra alma, volved a abrirlos mientras recorréis con la mirada estas líneas, y sentid la música que de sus versos emana.

LIBERTAD

Foto: Javier López Fabian

Me ilumina esta tu sonrisa que atardece
cansada por un día lleno de emociones
y caminas paso firme en libertad,
cada día vas dejando huellas
de este tu sol que llevas calado en ti
cada paso de tu camino es una huella
que muestra esta historia, 
una senda no exenta de piedras
baches, ramas a veces secas 
a veces verdes en toda su esencia
de donde sacas sabia viva
ilusionante, vivificante
que te lleva a mágicos lugares
que te "des-velan" tu yo más singular
porque yo esculpí para ti todo ello
con el paso de los años está para ti
encontrarlos es encontrarte,
pensarlos es pensarte, sentirlos 
es sentirte, amarlos es amarte
hablan a tu yo más íntimo y personal
donde solo se esconde la esencia de ti
esta esencia que eres tú misma 
te lleva a liberarte de ti
para vivirte en libertad.

N.B 

ABARROTADA


Esta Paz es mi descanso


Me siento abarrotada,
llena de preguntas insolentes
llena de penas sumisas
me duelen los ojos
al ver tanta miseria 
miseria humana que no proviene
del "pobre" que está buscando 
como vivir este día
miseria humana del que 
tiene el dinero por castigo
la pena por compañera de camino
y lo inhumano le habita el alma
si es que tiene alma
miseria que no permite a la  mujer 
al hombre vivir dignamente
en este mundo, y la explota
humilla, degrada, atenta contra ella
la utiliza para crear guerras por el dinero, 
que mata sin importar a quién o qué
que destroza, sin importar a quién o qué, 
inhumana existencia 
que se escuda en el deber del progreso
deshumanizado mundo que camina
con pasos agigantados
hacia la indefinición
hacia la destrucción
deshumanizado corazón de piedra
que perdió la conexión con su pensar
que no siente los latidos de este mundo
que se apaga poco a poco
pequeñas gotas de lluvia
pequeños gestos de caricias
y en lo pequeño un vela encendida
que desvela esperanza
pequeños que contagian y alegran vidas
N.B

MUJER



Es por ti que me siento mujer
cálida luz desprenden
tus pensamientos en mi
dejando huella a cada paso
de mi torpe caminar
cuando atardece en este mar
hoy en calma

y tu me habitas
este hogar de mi deseo
pues "sólo" soy un fuego eterno
a veces ascuas y cenizas,
gracias a ti hoy llama viva

aliento y piel que guardan suspiros
hiel fue una historia
que hoy desgarran sudor y lágrimas
y con tus besos cierras heridas
y tus caricias curan este alma

Gracias Vida,
por enseñarme a ser fuerte,
ser eterna, ser yo misma
encontrar en mi la sed
y el manantial de agua
éste que me habita

Soy MUJER, creo en la vida
narradora del entender
caminando por sendas vivas...

N. B 

martes, 12 de mayo de 2015

DE VEZ EN CUANDO LA VIDA...

"De vez en cuando la vida... te besa en la boca..." dice una canción de Serrat. Seguramente muchas veces será así, pero... de vez en cuando la vida... también te da un tortazo. Y hay noticias que son una bofetada en tu esperanza y tu ilusión. De repente sientes tambalearse tu seguridad, tu fe inquebrantable y te preguntas porqué. Y la muerte suele dar esas bofetadas. Y no hace falta que sea alguien de tu familia o una piel envejecida por el tiempo, porque a veces la muerte se lleva a alguien que solo lleva unos años disfrutando de la alegria y que tiene la piel aún fresca de la juventud
Entonces un escalofrio recorre tu cuerpo y piensas que la vida es injusta, que Dios es injusto, que a ti que mas te da que haya otra vida en el mas allá si lo que quieres es que quien se va en apenas la flor de la vida se quede en esta. Entonces no entiendes nada, miras a tu hija, llena de vida, y sientes la bofetada en tu alma pensando que alguien como ella no puede irse así, de repente, sin poder defenderse.
Porque la parca no entiende de sonrisas, de flores de la vida, de preguntas sin respuestas... Llega, apaga la luz de la estrella... y se va, dejando almas vacias, madres llorosas y angustiadas que entienden menos que tu todavía. Y te olvidas del sentido de la vida, porque no la entiendes de esa manera.
Entonces toca silencio, tragarte la amargura e intentar mirar hacia adelante, porque no te queda otra. Y vuelves a mirar a tu hija, en la flor de la vida, y das las gracias por su luz aún brillante, y en silencio lloras por esa madre que acaba de ver apagarse la luz de su pequeña estrella.

De vez en cuando la vida... te obliga a realizar la última danza.

ULTIMA DANZA

Estrellas en puntas,
en el cielo,
danzando en fila, 
o frente a un espejo.

Zapatillas desgastadas,
una y otra vez caidas
y siempre levantadas de nuevo,
sintiendose en la flor de la vida.

Llena de arte,
dolor y sacrificio,
gozo y alegria, 
danzando en el solsticio

Descansa, bailarina,
cierra los ojos y reposa.
Pero no te quites el traje rosa
y llevate contigo
tu última danza, irina (*)

*-Irina es una mujer sensible que posee gracia natural y da impresión de equilibrio y armonía.

martes, 17 de marzo de 2015

CRONICAS DE LAS DUNAS - 1


Cerrando una etapa, aqui estoy de nuevo mis queridos y queridas lectoras. Cuando una puerta se cierra, lo más importante es tener nuevas puertas abiertas que te permitan traspasar el umbral de lo cotidiano para introducirte en un nuevo misterio.
Y heme aquí, cerrando una etapa y descubriendo nuevas sensaciones y aventuras. Algunas ya las creia olvidadas. Como el vértigo de una actividad política desenfrenada. Pero este tema es de otro lugar.
Otras, para mi son misterios nuevos por descubrir. La magia de la arena del desierto, la de unos ojos y una mirada rebelde, orgullosa. Cuando faltan menos de 15 días para iniciar un viaje maravilloso, a un destino que no tiene nada que ver con el Camino de las Estrellas, aunque se me antoje igual de mágico y también lleno de ellas, me voy dejando envolver por la suavidad de la Melfa. Y desde las dunas veo pasar la vida de un pueblo orgulloso, tremendamente acogedor. Recio como el sol que castiga las arenas del desierto.
Sahara, Smara... son misterios que espero resolver. Y contaroslo a vosotras. Desde las Dunas. Crónicas, historias, poemas, retazos de vidas... ¡Quien sabe! Yo espero vivirlos, sentirlos y compartirlos.

Mientras el viento sople
a mi alrededor envolviéndome,
y la melfa acaricie mi rostro,
y las estrellas alumbren mi espíritu.

Mientras la arena queme
mis pies descalzos,
y tu mirada altiva
se una orgullosa a la mía.

Sahara, tu corazón latirá
junto al de mi tierra lejana,
y los sonidos de tu voz,
se unirán a los de mi txalaparta.

Y a partir de ahi
con un papel y un bolígrafo,
viviremos juntas la magia
de las Crónicas de las Dunas

Txema Olleta (17-03-15)



viernes, 6 de junio de 2014

A VECES LLEGA UN MOMENTO EN QUE...

Te haces viejo de repente... Dice una canción de Celtas Cortos titulada "La Senda del Tiempo".
Demasiado tiempo alejado de este rincón, demasiado,  en el que la vida me ha llevado dando algunos trompicones, por esa senda que, de vez en cuando, se convierte en camino de dolor, y que hace que te vuelvas viejo de repente.
Pero la vejez es también ancianidad, simbolo de experiencia, de humanidad, de sabiduría. Y aunque yo no me considero anciano todavía si que he tenido ocasión, estos últimos meses, de adquirir esa humanidad, esa sabiduría que te dan  las experiencias vitales.
Porque cuando uno se acerca a la muerte (o la muerte se acerca a ti, que nunca se sabe quien se acerca a quien) y se vive el dolor de la pérdida, lo que haces es ganar en sabiduría. La muerte de un ser querido, la partida de un padre, puede ser una buena razón para repensarte la vida. Pararte a pensar, a sentir, a darte cuenta que, de repente, no tienes a nadie ya por delante tuyo. Y redescubres que tu familia, tus hijos, tu pareja, tus amigos... adquieren un valor incalculable.
Acompañar a alguien que se va, es una experiencia que puede ser (como decía una vez alguien sabio) el encuentro contigo mismo más importante o la experiencia más amarga de tu vida. Luego nos dicen que "hay que pasar página...", "que si hay que superarlo..."  ¿Porqué hay que que hacer eso? Yo no quiero superarlo, porque eso sería como olvidar. Y yo no quiero olvidar. Yo quiero vivir con ello, asumirlo y seguir creciendo. Porque la muerte estará siempre ahi, no la puedes obviar, no la puedes superar. Hay que asumirla, porque asumiéndola, asumes el verdadero valor de la vida.
Porque eso es lo más importante que aprendes, que no hay que buscar entre los muertos a la vida. La vida está a tu alrededor, la vida está en torno a los que se han ido alli donde estén. La vida no esta en los cementerios o entre las cenizas, la vida está junto a ti, con los que te rodean y entorno al recuerdo de los que se han ido.

Queridas amigas y amigos, vuelvo a abrir este txoko. Brindemos por los que nos hemos quedado pero también por los que se han ido, porque seguramente ellos estarán, también, haciendo lo mismo por nosotros.